info@exquisiterioja.com +34 608 57 53 10
FELIZ CUESTA DE ENERO 2017, PLACER SENSORIAL Y CATAS DE VINOS
03 de enero de 2017
0

Fotos by Alfredo Selas

Antes de nada, dos premisas. Una, este artículo no va de sexo, aunque hablemos de orgasmos; va de APRECIACIÓN SENSORIAL, principalmente del vino y desde el punto de vista de lo que soy, sumiller profesional; y es un intento de colaboración para que empecemos este 2017 con la mejor disposición y los mejores deseos. Dos, ninguna persona (me temo) de las que lean este artículo tutorial en tres partes va a tomar nota de lo que vamos a considerar en el mismo a propósito de si los orgasmos en mujeres son más intensos que en los hombres (y preguntarse en consecuencia: ¿qué puedo hacer al respecto? ¿Me resultaría provechoso asistir a una “Cata emocional de Vinos” de las que ofrece Exquisiterioja?)villamanrique

Cepa de la vid, liana trepadora.

Bueno, no pasa nada pues en cualquier caso –como no podía ser de otra forma- aquí de lo que tratamos es de vinos y de cómo afrontar su apreciación sensorial para mejor disfrutar de ellos. Lo que sucede es que, tanto a la hora de hacer el amor como cuando degustamos un vino, en ambos casos NECESARIAMENTE hacemos uso de nuestros sentidos. Concretamente de nuestros terminales sensoriales.

Cada dos por tres se publican “estudios” realizados por “expertos” en donde se pontifica sobre si los orgasmos de las mujeres están relacionados con la ovulación como estrategia biológica desarrollada a través de la evolución, o si son más largos e intensos que en los hombres, o si también las personas jóvenes (chicas y chicos) tienen “problemas sexuales” derivados de su (falta de) habilidad para proporcionarse y disfrutar  los orgasmos.

Amigas y amigos del mundo del vino, tanto para disfrutar de este como para el caso del sexo, quedaos con estos dos conceptos: RESTRICCIÓN SENSORIAL y CAPITAL TÁCTIL.  Pero antes, vamos a explicar cuál es el PROCESO DE LA PERCEPCIÓN SENSORIAL.

Dorsal de los Montes Obarenes, rioja alta.

Nuestros sentidos han evolucionado para informar sobre cambios, sobre lo novedoso, lo sorprendente, lo que debe ser evaluado por el cerebro; son los gestores de nuestra interacción con el entorno. Los estímulos contactan con nuestros terminales sensoriales de modos muy complejos y, según el umbral o nivel de sensibilidad de cada persona, nuestras percepciones ciertamente no “retratan” el mundo tal como es sino más bien como al cerebro le conviene interpretarlo según los modelos que ya conoce y con los que funciona. Resulta esclarecedor conocer los mecanismos de las percepciones sensoriales: cómo estas –en niveles superiores del cerebro- trasmutadas en señales táctiles, visuales, olfativas u otras, llegan al mismo en una suerte de impronta digital muy similar a la de un ordenador;  y ahí son descodificadas de un modo aleatorio o eléctrico o neuronal, sin diferencia entre ellas.

Consideremos el modo cómo funcionamos cada vez que  ondas o sustancias químicas  entran en contacto con nuestros terminales sensoriales. De un modo sucinto  hemos de distinguir entre:

–          La impresión o estímulo que nos llega y estimula o excita nuestros receptores sensoriales

–          la sensación que se produce como acto reflejo

–          el  reconocimiento y/o identificación

–          la interpretación de la impresión sensorial

–          la posterior percepción y las emociones que esta puede despertar

En los procesos de percepción sensorial confluyen dos factores: por una parte las tareas que realizan de modo autónomo, subconsciente, nuestros sistemas de recepción y descodificación; por otra la interpretación mental que realiza nuestro cerebro consciente para construir su apreciación particular de lo que está sucediendo  dentro de nosotros y en nuestro entorno.

Aunque resulte farragoso lo anterior, es fundamental, pues está en el origen de lo que nos sucede tanto en la cata del vino como en la degustación sexual. Si es cierto (en los casos que así suceda) que el orgasmo femenino (sobre todo entre lesbianas) es más intenso y dura más porque se le dedica más tiempo a procurárselo, también ha de serlo por otras dos razones elementales: el terminal sensorial más grande que tenemos es el TACTO (toda la extensión de la piel) y por ello cuanto mayor (y más sensible) sea la cantidad de piel comprometida en el contacto (sin hablar de la velocidad de fricción) más embriagadores serán las descargas de los neurotransmisores (serotonina, oxitocina, etc.) que actúan sobre nuestros centros de recompensa produciendo “gustirrinín”. De ahí también la importancia capital de la fase de boca en la cata de vinos.

Miel de La Rioja de alta montaña

El del tacto, es el sentido a partir del cual se construyen los demás. Y en la boca se magnifica su poderío.  En la boca, terminales sensoriales de varios sentidos desarrollan una serie de tareas complejas, gracias a las cuales lo que percibimos en ella termina mostrando sus verdaderas cualidades, sus matices más genuinos.  En la boca reside lo primigenio, lo básico de nuestra percepción: la olfacción integrada, el sabor, el tacto. En el caso de los receptores sensitivos, en las zonas íntimas que entran en juego a la hora de practicar sexo –con la finísima sensibilidad de las mucosas comprometidas que, con la saliva o el calor, reaccionan cuando se encuentran con ciertas sustancias o impresiones- son estimulados por medio de posición, movimiento,  textura,  vibración; y otros. O sea, bastante parecidos los  asuntos de la cata y de la cama.

¿No lo creéis?  Pues a vuestro cerebro le da exactamente igual cual es la causa que propicia la descarga de hormonas del placer en las sinapsis; lo único que quiere es que se repita la experiencia.

En cuanto al concepto RESTRICCIÓN SENSORIAL, o pérdida paulatina de nuestras capacidades sensoriales por el deterioro que causa el envejecimiento,  malas prácticas vitales, enfermedades o accidentes, esta resulta ser el gran monstruo que devora nuestra autoconfianza y por ende nuestras perspectivas vitales. Algo que hemos de  tener en cuenta -tanto en la cata como en la cama-  pues no en balde la calidad e intensidad de nuestras percepciones está en relación directa con nuestro umbral de percepción, así como con la frecuencia y ejercicio práctico de las mismas.

Por lo mismo (y esta es una muy buena noticia) no vale decirse a sí mism@ “Ah! Yo es que no sé catar los vinos” o “Es que por causa de mi sexo u orientación sexual no puedo disfrutar orgasmos como dicen”  No es así. Las destrezas para proporcionarse placer sensorial – tanto en la cata de vinos y como en los juegos de cama-  son cuestiones de ejercicio y práctica. Aquí (lo siento) también el órgano de referencia es el cerebro; y no la nariz o el clítoris. El proceso neurofisiológico de la pulsión sexual –y de la apetencia por los vinos de calidad-  se produce en el cerebro, con las endorfinas actuando como flechas de Cupido (o de Baco). Continuará...