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SORPRESAS TE DA RIOJA… EN SUS BODEGAS
28 de mayo de 2017
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Verdaderamente el universo RIOJA en sus territorios y viñedos, en sus bodegas y elaboradores, en su inmensa oferta de vinos cada cual buscando expresar tipicidad y carácter propio…  es de unas dimensiones sorprendentes.

En esta ocasión en EXQUISITERIOJA nos hemos trasladado a Laguardia, preciosa villa-capital de Rioja Alavesa, para redescubrir la bodega Solar de Samaniego y con el objetivo de conocer la reciente y ambiciosa puesta de largo de su nueva oferta enoturista.

La bodega es un espécimen raro  en el universo bodeguero de la DOC Rioja. Surgió en los años 70 del siglo pasado, sobredimensionada para lo que por entonces se daba en la zona; y, por lo mismo también, para dar una vuelta de tuerca empresarial a lo que se hacía  (en aquellos años de vinos a granel y botellas de litro de cinco estrellas) para vender los vinos: decidieron hacerlo vendiendo directamente al consumidor con una suerte de club de vinos o “cofradía” buscando  fidelizar al cliente.

Ahora, decenios más tarde, cuando es el TURISMO DEL VINO (y la diferenciación en modos y maneras marketinianas para atraer atención y personas) es lo que se lleva, han decidido tirar de sus raíces, del propio origen del nombre de la bodega -fundamentado e  inspirado en el renombrado escritor y fabulista local Félix María de Samaniego- para diseñar un discurso original, atrayente, cultural, didáctico y embaucador con el binomio/armonía literatura-vino.

Hay que saludar esta apuesta pues trasciende el mundo del vino para llevarlo más allá de su rancia y manida fama como bebida alcohólica: en los tiempos actuales está quedando claro que los vinos de calidad significan:

  1. Un modo de alimentarse equilibrada y moderadamente dentro de la filosofía de la llamada dieta mediterránea
  2. Reivindicación de nivel cultural y social
  3. Realización consciente de viajes a destinos turísticos en contextos donde prima la naturaleza auténtica, lo paisajístico y el trato humano, la búsqueda de propiciar encuentros con las propias sensaciones
  4. Formas exquisitas de disfrutar experiencias, de vivir emociones, de disfrutar de los placeres que proporcionan las armonías con vinos y gastronomíaMurales

LA VISITA

Después de ver la arquitectura externa de la bodega, es difícil –al entrar en el parque de barricas- no quedar impresionado por lo espectacular del mismo en su sencillez. El espacio de recepción es en realidad una encantadora y recoleta librería/sala de catas/vinoteca. Las salas de barricas son espectaculares, sí, pero en sí mismas transmiten dos conceptos antagónicos: por una parte el dinamismo de largas formas horizontales que se pierden en la amplitud y el fondo de las mismas, a la vez que escenifican el recogimiento de los círculos de las barricas y la vida en ausencia de oxígeno que en ellas evoluciona.

El espacio medio millón, donde se construyeron (y nunca se utilizaron) gigantescos depósitos de cemento de 500.000 litros, se ha transmutado un una increíble obra de arte de dimensiones espectaculares: el muralista australiano Guido van Helten ha esculpido unas figuras humanas que asustan por su expresividad y realismo: en realidad son retratos vivos de personas vivas que están transmitiendo esos valores profesionales del – por otra parte- negocio del vino pero, eso sí, con lecturas que unen el libro con el vino.

Esta es sin duda la oferta enoturista que debería resultar en un punto de inflexión, de cambio calculado en el diseño y desarrollo de las experiencias que se ofertan en destinos turísticos de calidad: relacionar de modo acertado lo cultural (con literatura y arte)  lo lúdico (lo que suponen experiencias enoturistas e ingesta de vinos) y lo práctico (la gastronomía como forma placentera de satisfacer necesidades físicas y fomentar interacciones sociales)

O, dicho de otra manera, la sugestiva escenificación en el ambiente de una bodega del concepto Beber Entre Líneas ha de ser saludado con admiración y entusiasmo. Sin duda, tanto desde la dirección de la bodega, como con los trabajos de César León y Amaya Arteaga más los equipos implicados en llevar a buen puerto todos los servicios (hay que resaltar la acertadísima propuesta de los Viajes Gastronómicos/Literarios de los menús mensuales) Solar de Samaniego es ahora mismo una visita inexcusable (y no solo para los “cofrades” habituales que ya disfrutan acercándose a la bodega).