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VITICULTORES DE LA RIOJA 2018, UNA MIRADA
10 de mayo de 2018
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Uno de los factores que marca diferencias en la DOC Rioja con respecto a otras zonas, que incide en la calidad diferenciada de sus vinos y que apenas se conoce o se tiene en cuenta es el hecho de que, para unas 63.000 ha de viñedo, hay más de veinte mil viticultores; algunos con sus minúsculas viñas. Haber llegado a estas alturas de modernidad y que aún se mantengan estas prácticas familiares de trabajar pequeñas viñas es sin duda algo muy de resaltar; que habla de lo arraigado del ser riojano y su relación con la viña.

ayer5Con Roberto Fernández, joven vitivinicultor, bodega Gobel

Veamos dos ejemplos –alejados entre sí en sus enfoques- de cómo se practica, se trabaja y se vive la vitivinicultura. Andrés Cayuelas en Cuzcurrita y Pedro Balda en San Vicente.

Andrés es es un amigo y compañero ciclista de quien esto escribe (corrimos en competición juntos en Miranda de Ebro, allá por los años setenta del pasado siglo) En su día se casó con una chica de Cuzcurrita y desde entonces pasó a trabajar  viñas de su suegro. Viticultor de fin de semana para vender las uvas a la Cooperativa de Tirgo Bodega Tarón. Hoy en día –como él y su mujer- hay muchos que continúan con estas labores del campo para mantener los vínculos con el territorio, luchando contra el abandono de los pueblos, practicando una viticultura “sentimental” manteniendo las viñas (y no arrancarlas o venderlas a grandes bodegas)

DSC04513Desborre, Abril 2018

Desde la cooperativa, su gerente me dice que los pequeños viticultores son importantes, aunque no sean profesionales dedicados; y que a medio plazo puede ser un problema si llegaran a faltar. Gracias a la trazabilidad que ahora se practica, se puede seguir el origen de los vinos que se ensamblan (característica genuina de los grandes vinos de Rioja clásicos). La tendencia es cada vez ir menos al campo, pero por otra parte están saliendo personas entregadas a sus viñas, a su pueblo (como es el ejemplo de Berta Valgañón y su muy meritoria apuesta PRETIUM) Con ella colaboro, llevando a turistas del vino que vienen de todas partes a extasiarse con las viñas de más de 90 años; y degustando vinos singulares realmente expresivos.

En el pueblo de San Vicente (y de otra guisa interpretativa en viña y en bodega) está Pedro Balda, vitivinicultor a tiempo parcial (y antes Doctor por la Universidad de La Rioja).  Pedro sí ha viajado, conocido  y aprendido en otras zonas muy lejanas para tomar el testigo de sus ancestros; pero trabajando viñas y elaborando vinos prácticamente de forma natural. Comparte bodega con Abel Mendoza, adonde acudo para catar vinos de sus seis barricas (las tiene selladas con un emplasto de metabisulfito); y no realiza trasiegas. Su agricultura es ecológica; laboreo y aclareo de racimos los precisos; selección de racimos y granos; fermentaciones espontáneas y la maloláctica llega cuando llega y tarda lo suyo (a 23 de abril 2018 aún no se ha iniciado en la cosecha de 2017) Maceraciones postfermentativas y sin raspón (él dice que no para los tempranillos de rioja).

catandoPedro Balda con otros dos enólogos catando

En su concepción de lo que es un vino actual: características de una viña, de un paisaje, de un clima y una forma de interpretarlos, lo que resultan son expresiones máximas con mínimas actuaciones.

Los vinos. Tarón reserva 2008, DOC Rioja Alta. Color vivo,  apenas muestra signos de evolución. Limpio en nariz, con aromas intensos de frutos rojos, especiados de buena crianza (pimienta, clavo) notas de monte bajo con ecos balsámicos, regaliz y, al fondo, licorosos. En boca es sedoso, delineado, de cuerpo medio, acidez compensada con finos toques frutales, envolvente y final gustoso con retronasal media. De trago fácil, es un vino que gana en la copa. Excelente ejemplo del espíritu riojalteño.

Pedro Balda Majuelo de la Nava Cosecha 2014, DOC Rioja. Color cereza intenso, de gran capa. Muy limpio en nariz, con aromas profundos que tardan en mostrarse (frutos silvestres, matorral, terrosos) sobre un fondo denso a la vez que de finura. Boca amable, con taninos en fase de pulirse; dúctil en el paso de boca y muy buen peso de fruta; posgusto impecable y retronasal dominada por la expresión frutal. Vino regalo de todo un ambiente geoclimático único, de una variedad aclimatada al mismo y de una tradición vitivinicultora de siglos.DSC04495Disfrutando en la bodega vinos y jamón cortado a cuchillo

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